Hola de nuevo, casi siempre mis intentos de diario mueren tan rápido como nacen, por lo que prefiero hacer aunque sea una entrada, antes que resignarme a abandonar este proyecto una vez más. Hoy ha sido un día fatal. Muchas culpas y miradas retrospectivas que me dividen en un yo desvalido, vilipendiado por las palabras de reflejos acusadores y morbosos que me invitan a darle fin a mi existencia, calificada por ellos como patética, parásita e innecesaria. Sin embargo, he podido sobreponerme un poco. De lo contrario, no estaría frente al computador en estos momentos. Me alivia saber que nadie leerá esto, me odio a mí mismo en este instante y me desagrada el que alguien más sepa lo podridos que están mi consciente y subconsciente.
Me despido rápidamente, mi horario de dormir me apremia más de lo deseado. Adiós.
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