miércoles, 14 de mayo de 2014

El silencio de un grito ahogado

Es de madrugada y casi no tengo ni ganas de escribir. Ella me pregunta: "cómo van tus sentimientos?"
La inocencia en esa pregunta me desconcierta y al mismo tiempo desgarra mi interior y tira de mis nervios con tal fuerza que me deja inmóvil de dolor. Le hago entender que estoy bien. Qué más puedo hacer? Cómo decirle que casi no me siento vivo? Cómo decirle que cuando ella se fue, quedé en la más absoluta oscuridad? Cómo decirle qué han muerto todos mis sueños, pues ella era el mejor de ellos? No soy capaz de decirle que cada vez soy menos humano, que la razón se aleja de mí con desprecio, que el delirio del suicidio comienza a ser habitual. Ella no imagina todo lo que sigo sintiendo por ella, cuánto la sigo amando, y me consume lentamente la tristeza de saber que quizás nunca llegué a decirle una última vez que aún es a quien amo.

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