Al igual que este diario virtual, a duras penas sobrevivo al abandono inclemente de cada día en soledad. Después de algunos meses de ejercitar de forma ligera la mente, estudiando inglés por las tardes, he regresado a los estudios universitarios. No he tenido la fuerza de voluntad para arribar con la preparación ideal, ni siquiera con la necesaria para alguien que, como yo, ha pasado por un profundo y aun presente proceso depresivo. Estoy en una lucha interna bastante feroz, enfrentando los deseos de tirar mi vida a la basura; mientras ando buscando la fortaleza para cumplir con mi compromiso de ser un profesional de éxito que pueda asegurar la felicidad y tranquilidad de sus padres. Sin embargo, el cambio me está resultando muy drástico, sobre todo cuando me era difícil preveer las falencias de la programación académica, profesores cambiándose de horario a última hora, otros que llevan 3 semanas sin asistir a dictar, etc. Esto se suma a la falta de coordinación e irresponsabilidad a la hora de formar grupos de estudio para presentar asignaciones. No trabajan o no se comunican y hacen cada uno lo suyo por su lado. Y por último, a todo esto se agrega mi carácter antisocial, el fastidio y la incomodidad que me genera el verme obligado a mostrar iniciativa para coordinar satisfactoriamente los trabajos. Esto último ha sido tan complicado, que no he tenido tiempo de estudiar otros cursos hasta el momento, y la verdad estoy totalmente perdido y a la deriva. Si hoy mismo me evaluaran en alguno de ellos, tendría un cero redondo y eso me asusta. Quiero hacer las cosas bien, pero me he visto en estas últimas 2 semanas haciendo informes grupales e investigaciones totalmente solo, como solía hacer en el colegio, pero la cantidad de información es demasiada: reunirla, analizarla y depurarla ha estado consumiendo casi todo mi tiempo. Me acuesto de madrugada y me levanto igual de madrugada, solo consigo ahorrar unas migajas, unos cuantos minutos, en un día de 24 horas. Y aun así, lo peor siempre es y seguirá siendo la ausencia de ELLA. Creo que es feliz, me tranquiliza eso. Pero incluso luego de 3 meses de ausencia, duele, duele más de lo concebible, más allá de lo real. Aun me invade un gélido fantasma de muerte cuando veo sus fotos donde está con ÉL, mostrando que el "nosotros" que una vez existió ya no es ni una débil sombra pereciendo ante la luz de la sonrisa que comparten. La injusticia, el engaño, la hipocresía y el cinismo que dieron origen a esa relación que me arrebató el goce, el sueño y la poesía, siguen golpeando fuertemente a un alma famélica de su amor, su presencia, del simple sonido de su respiración o de la sensación de su mirada. Sé que ya no me ama, sé que sus besos hechos públicos en facebook son prueba suficiente de ello, que no hay solución ni salvación para lo que una vez construimos y que nació de nuestro entendimiento y mutua confianza. A veces veo la vida como un duro y escabroso camino sin recompensa alguna. Las parejas de la calle me recuerdan lo que pudo ser y no sucedió, y el frío que abraza mi cuerpo en esta primera media hora luego de las 12 AM, me hace retroceder a un pasado en el que mis ojos se cerraban viendo su silueta en la ventana del Skype.
No puedo dilatarme más, ya que esta necesidad de volcar mi sentir de estos días me traiciona con respecto a la responsabilidades que nuevamente trato de sobrellevar con éxito. Por ello, me despido simbólicamente de la soledad, que es la única que en realidad me acompaña ahora y lo hará por siempre. Adiós a todos esos lectores, cuyas opiniones, consejos y críticas no son más que el producto imaginario del fuego cruzado entre mis distintos puntos de vista, pensamientos depresivos y mis conflictos emocionales, pues este blog es privado y solo yo lo leo. Buenas madrugadas.