04/01/2015
El tiempo para escribir me es negado en estos momentos. Hoy no han sucedido muchas cosas interesantes de contar: solo ayudé con el jardín en la mañana y terminé jugando ajedrez hace una hora. Lo único que me apetece decir en estos pocos minutos, es que estoy angustiado por el hecho de enfrentar nuevamente los inconvenientes de aquel trabajo que ya llevó realizando en 2 ocasiones. No puedo evitar que me asalten los temores que se adentran en mí, al ser una persona reservada y parca que debe encarar un mundo donde la sociabilidad es moneda de cambio. Me despido temprano, pues seguramente la falta de costumbre me dificultará el levantarme a una hora prudente mañana. Hasta después.
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